22 de octubre de 2026 · Oficinas · CDMX

Lo primero que hay que decidir en una oficina pequeña no es el estilo ni el mobiliario. Es cómo se trabaja ahí: cuántas veces al día entra un cliente, cuánto tiempo necesitas en silencio y cuánto papel o equipo tienes que guardar. Con esas tres respuestas, la distribución, la luz y el almacenamiento empiezan a tener sentido.

En 50 m² no hay metro que sobre. Lo vimos en la oficina de 50 m² en La Condesa que diseñamos para una abogada ambiental, y de ese proyecto salen varias de las ideas que te contamos aquí.

Por qué una oficina pequeña necesita más diseño, no menos

En una oficina grande, una mala decisión se diluye. Un escritorio mal colocado se corrige moviéndolo tres metros. En 50 m² ese mismo error te quita la zona de juntas, o el paso hacia la sala de espera, o la única pared donde cabía el archivo.

Por eso conviene decidir en papel lo que en un espacio amplio se arreglaría sobre la marcha. Cada pared, cada puerta y cada mueble compite por el mismo espacio.

También hay un tema de imagen. Si eres abogada, arquitecto, contadora o tienes un despacho chico, tu oficina es lo primero que ve tu cliente. Un espacio pequeño y bien resuelto se lee como orden. Uno pequeño y saturado se lee como lo contrario.

Antes de dibujar: cómo se trabaja ahí

Cuando alguien nos contacta por una oficina, la primera conversación no es sobre acabados. Es una lista de preguntas muy concretas:

  • ¿Recibes clientes a diario o una vez por semana?
  • ¿Trabajas sola o con equipo? ¿Cuántas personas están a la vez?
  • ¿Necesitas silencio para leer y redactar, o tus días son de llamadas?
  • ¿Cuánto archivo físico tienes y cuánto vas a conservar?

Las respuestas cambian el proyecto. Una oficina con citas diarias necesita una zona de recepción que no estorbe a quien está concentrada. Una con mucho archivo necesita que el almacenamiento sea parte de la arquitectura del espacio, no un mueble que se compra al final.

Nos gusta tener esto claro antes de dibujar, porque lo que se define tarde se resuelve a medias.

Distribución: separar lo privado de lo que ve el cliente sin cerrar el espacio

En una oficina pequeña, levantar muros para separar zonas casi nunca funciona. Cada muro se come metros y, además, deja áreas oscuras y sin ventilación.

Lo que sí se puede hacer es separar sin cerrar. Cambiar de nivel visual, usar un elemento ligero entre el escritorio y la zona de atención, o colocar el mobiliario de modo que el cliente vea lo que tiene que ver y no el resto. La idea es que quien llega entienda dónde sentarse, y que tú puedas trabajar sin sentirte expuesta.

El orden que seguimos es el mismo en todos nuestros proyectos: primero la distribución, después los materiales. Muchos problemas se resuelven solos si el plano está bien pensado desde el inicio.

Luz, vegetación y materiales: el caso de la oficina de 50 m² en La Condesa

Sala de espera con sofá y vegetación en la oficina de Andrea Cavazzani

La oficina de La Condesa mide 50 m² y es de una abogada especializada en temas ambientales. El reto era que el espacio transmitiera cercanía, profesionalismo y conexión con la naturaleza sin caer en lo literal, y que cada metro justificara su lugar entre lo público y lo privado.

El elemento central es una celosía con jardineras integradas que divide las áreas públicas de las privadas. Da privacidad y orden, resuelve la distribución y, al mismo tiempo, es la pieza que mejor cuenta la identidad ambiental del despacho. Alrededor trabajamos una paleta de tonos claros, iluminación indirecta y vegetación que acompaña toda la circulación, no solo un rincón.

Una celosía filtra la luz y la vista sin levantar un muro, y por eso funciona bien en espacios chicos donde cerrar no es opción. La vegetación suma en otro sentido: en un lugar donde pasas muchas horas, tener plantas cerca cambia cómo se siente la jornada.

Sobre los materiales, un criterio simple. En una oficina pequeña, pocos materiales y bien combinados se ven mejor que muchos. Cada cambio de textura marca un límite, y en 50 m² los límites se notan de inmediato.

Almacenamiento y mobiliario a medida cuando no sobra un metro

Área de trabajo de la oficina de Andrea Cavazzani con luz natural

El mobiliario de catálogo está pensado para espacios promedio. Una oficina de 50 m² rara vez lo es. Hay columnas, nichos, alturas raras y paredes que no miden lo que dice el plano.

Por eso el mobiliario a medida pesa tanto en este tipo de proyecto. Un archivero que ocupa el ancho exacto de una pared libre, una repisa que aprovecha la altura completa o un escritorio con el cableado ya resuelto liberan metros que un mueble estándar desperdicia.

La regla que usamos: antes de comprar un mueble, hay que saber cuánto tienes que guardar. Si ese número se define al final, el espacio se llena de cajas sobre los muebles.

Qué pasa en un proyecto con nosotras

Empieza con una conversación. No necesitas llegar con un brief ni con referencias. Necesitas saber cuántos metros tiene la oficina, cómo trabajas en ella y cuánto tienes disponible para invertir.

Con eso hacemos un anteproyecto donde definimos la distribución antes de elegir un solo material. Después, el proyecto ejecutivo fija la distribución final, los materiales por zona, el mobiliario a medida y la carpintería. Con ese proyecto aprobado presupuestamos la obra a detalle, sin estimaciones a ojo, y ajustamos el alcance a lo que tienes para invertir. Puedes ver el detalle de cómo trabajamos.

Somos un despacho de arquitectura e interiorismo con más de 8 años de obra y dos socias formadas en la Ibero, Natalia Sucarrats y Paola Lorenzo. Nuestro trabajo comercial incluye oficinas, restaurantes, retail y hospitalidad, y en proyecto comercial lo trabajamos con la fecha de apertura como punto de partida. Cada oficina la pensamos desde cómo se trabaja en ella, sin fórmulas. Puedes ver más en nuestros proyectos comerciales.

Cuándo conviene llamar a un despacho de arquitectura e interiorismo y no solo comprar muebles

Hay oficinas que se arreglan con mejores muebles y algo de orden. Si tu espacio ya funciona y solo se ve cansado, quizá no necesites un proyecto.

Conviene llamar a un despacho cuando:

  • La oficina ya no te funciona y no sabes por qué.
  • Estás por cambiarte a un espacio nuevo y no quieres amueblarlo sin pensar.
  • Recibes clientes y tu espacio no refleja cómo trabajas.
  • Tienes que mover muros, instalaciones o iluminación.

Si estás en la ciudad, somos arquitectas en Ciudad de México y también trabajamos en Mérida. Y si tu espacio es un consultorio, tenemos una página aparte para consultorios y clínicas, porque las necesidades son otras.

¿Tienes una oficina que ya no te funciona?

Cuéntanos cuántos metros tiene y cómo trabajas en ella, y lo platicamos. Platiquemos.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer un proyecto de interiorismo en una oficina de 50 m²?
Sí. De hecho, en un espacio de 50 m² cada decisión de distribución, luz y almacenamiento pesa más. Diseñamos una oficina de ese tamaño en La Condesa, para una abogada ambiental, con celosía y jardineras.

¿Qué información conviene tener antes de la primera reunión con el despacho?
Cuántos metros tiene la oficina, cuántas personas trabajan en ella, si recibes clientes y con qué frecuencia, cuánto archivo o equipo necesitas guardar y cuánto tienes disponible para invertir. No hace falta llegar con referencias ni con un brief armado.

¿Cuánto cuesta el diseño de interiores de una oficina?
Depende del alcance y de los metros del espacio. Con el proyecto ejecutivo aprobado presupuestamos la obra a detalle y ajustamos el alcance a tu presupuesto antes de arrancar.

¿Trabajan oficinas en Mérida además de CDMX?
Tenemos presencia en Ciudad de México y en Mérida. Si tu oficina está en Mérida, cuéntanos qué necesitas y lo platicamos.